AntiNiebla · Taller

Las figurasretóricas

Veintiuna maneras de decir las cosas torcidas para que se entiendan mejor.
De cada una: qué hace, en qué géneros vas a encontrarla, una cita donde se la ve funcionando, y quién la usó como nadie. Sin tecnicismos: si hace falta una palabra rara, está explicada al lado.

Una figura retórica no es un adorno que se le pega al texto arriba de todo. Es una decisión sobre cómo mostrar algo: qué se dice de frente, qué se dice de costado y qué se calla para que lo ponga el que lee.

Figuras de imagen

Las que ponen una cosa en el lugar de otra para que la veas. Son las más usadas y las más fáciles de reconocer: casi siempre hay dos elementos, uno visible y otro escondido, y el trabajo del que lee es armar el puente. Si sabés estas seis, ya podés leer el noventa por ciento de la poesía.

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01

Metáfora

Una cosa es otra

Nombrás una cosa con el nombre de otra, sin avisar. No decís que se parecen: decís que es. «Sus ojos son dos carbones» no informa el color de los ojos, te hace sentir el calor y la ceniza. La metáfora funciona cuando las dos cosas están lo bastante lejos como para sorprender y lo bastante cerca como para entenderse: si están demasiado lejos no se cruza el puente, si están demasiado cerca no había puente que cruzar.

Ejemplo

Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir.

Jorge Manrique · «Coplas por la muerte de su padre» (c. 1476)

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Poesía líricaLetras de canciónPublicidadHabla cotidianaNovela

Es la figura del verso, pero vive sobre todo en la calle: «se me fue el tren», «tocó fondo», «está en la nube». La usás treinta veces por día sin darte cuenta. En publicidad es directamente el negocio.

No la confundas con

La comparación. Si aparece «como», «igual que», «parecido a», es comparación. La metáfora saca ese puente y deja que las dos cosas choquen solas. «Tus ojos son como carbones» es comparación; «tus ojos, dos carbones» es metáfora.

Quién la usó como nadie

Luis de Góngora (1561-1627) llevó la metáfora al extremo: escribía poemas donde casi ninguna cosa aparece con su nombre y hay que descifrarlas una por una. Sus contemporáneos lo acusaron de escribir en un idioma inventado. Trescientos años después, los poetas del 27 lo pusieron de maestro.

Jorge Manrique Luis de Góngora Federico García Lorca

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02

Comparación / símil

Una cosa es como otra

Ponés dos cosas al lado y decís explícitamente en qué se parecen, con un nexo a la vista: como, igual que, cual, se parece a, más que. Es la hermana honesta de la metáfora: muestra la maquinaria. Por eso es la mejor para empezar y también la primera que conviene sacar cuando un texto queda blando, porque el «como» avisa que lo que sigue es una explicación.

Ejemplos

Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Pablo Neruda · «Poema 15», Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)

Y como una nube de gas venenoso se trasladaba pesadamente de un punto a otro, penetrando murallas y atravesando los edificios

Roberto Arlt · Los siete locos (1929)

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PoesíaÉpicaCuentoCrónicaOralidad

Domina en la épica antigua —Homero se toma cinco versos para comparar a un guerrero con un león— y en la narrativa, donde sirve para explicar algo raro con algo conocido. En la poesía moderna se usa menos y más torcida.

Dónde se rompe

Cuando las dos cosas comparadas son de la misma familia: «la noche era como la oscuridad» no compara nada, repite. Una comparación tiene que traer algo de otro mundo, si no es una definición disfrazada.

Quién la usó como nadie

Homero (siglo VIII a. C.) inventó una comparación tan larga que tiene nombre propio: el símil épico. En plena batalla frena la acción y se va tres versos a describir cómo un león baja de la montaña, para recién ahí volver al guerrero. Toda la literatura occidental copió ese truco de frenar para agrandar.

Homero Pablo Neruda Antonio Machado

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03

Personificación / prosopopeya

Lo que no está vivo, actúa

Le das a un objeto, a un animal o a una idea algo que solo hacen las personas: hablar, decidir, tener miedo, esperar. «El viento golpeaba la ventana» ya es personificación: el viento no golpea, empuja. Es la figura que más rápido convierte un paisaje en una escena, porque donde hay alguien que quiere algo, hay conflicto.

Ejemplos

La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando.

Federico García Lorca · «Romance de la luna, luna», Romancero gitano (1928)

Al resplandor turbio De una luna con ojeras, Los organillos del suburbio Se carian las teclas moliendo habaneras.

Leopoldo Lugones · «Himno a la luna», Lunario sentimental (1909)

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FábulaLiteratura infantilPoesíaPublicidadPeriodismo

La fábula es personificación de punta a punta: animales que discuten como vecinos. En periodismo aparece todo el tiempo y casi nadie la nota: «el mercado se puso nervioso», «el país no aguanta más».

Cómo la reconocés

Buscá el verbo. Si el sujeto es una cosa y el verbo es algo que solo hace una persona —esperar, mentir, cansarse, perdonar—, ahí está.

Quién la usó como nadie

Federico García Lorca (1898-1936) hizo de la luna un personaje que entra, baila y se lleva a un chico. No es que la luna parezca una mujer: en el poema actúa como una y el final depende de lo que haga. Ahí está la diferencia entre adornar y contar.

Federico García Lorca Esopo Horacio Quiroga

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04

Sinestesia

Mezclar los sentidos

Describís algo con el sentido equivocado a propósito: un color áspero, un silencio helado, una voz dulce. El cerebro entiende igual, y entiende algo que la palabra correcta no habría dicho. Es la figura más barata de aprender y la más fácil de arruinar: dos sinestesias en el mismo párrafo y el texto empieza a sonar a perfume caro.

Ejemplos

la noche sosegada en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora…

San Juan de la Cruz · Cántico espiritual (siglo XVI)

y una remota brisa de conturbado vuelo, se acidulaba en tenue frescura de limón.

Leopoldo Lugones · «Salmo pluvial», El libro de los paisajes (1917)

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ModernismoPoesía simbolistaCrítica de arteCata de vinosPublicidad

Fue la marca de fábrica del modernismo y del simbolismo francés. Hoy vive sobre todo en los textos que describen experiencias: un vino «redondo», un sonido «cálido», una imagen «sucia».

Ojo con esto

Muchas sinestesias ya se gastaron y hoy son lenguaje común: «color chillón», «voz dulce», «mirada fría». Usarlas no está mal, pero no cuentan como hallazgo: nadie las escucha ya como una mezcla de sentidos.

Quién la usó como nadie

Charles Baudelaire (1821-1867) escribió un soneto entero —«Correspondances»— sobre la idea de que los perfumes, los colores y los sonidos se contestan entre sí. De ahí salió medio siglo de poesía europea, y de rebote el modernismo de Rubén Darío.

Charles Baudelaire San Juan de la Cruz Rubén Darío

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05

Metonimia y sinécdoque

La parte, por el todo

Nombrás algo con el nombre de otra cosa que está pegada a ella. En la metonimia el vínculo es de vecindad —«me leí todo Cortázar» (la obra por el autor), «se tomó dos copas» (el envase por el vino)—. En la sinécdoque el vínculo es de parte y todo: «cien cabezas de ganado», «no hay techo para todos», «pidió la mano de su hija». Se estudian juntas porque en la práctica se superponen y discutir cuál es cuál rara vez cambia algo.

Ejemplo

…vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

Miguel de Cervantes · Don Quijote de la Mancha (1605)

Cervantes no describe al hidalgo: nombra cuatro objetos suyos y con eso ya sabés su clase social, su edad y su decadencia.

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ÉpicaPeriodismoTitularesHabla cotidianaPoesía

Es la figura del titular, porque ahorra lugar: «la Casa Rosada respondió», «Wall Street cayó». También la del hincha: «ganó la celeste».

Cómo la reconocés

Preguntate si las dos cosas se tocan en la realidad. En la metáfora, no: los ojos y el carbón no tienen nada que ver. Acá sí: la copa toca el vino, la vela toca el barco, la mano toca a la novia.

Quién la usó como nadie

Homero otra vez: en la Ilíada las flotas se cuentan por velas y los ejércitos por lanzas. La épica antigua funciona así porque la parte se ve y el todo no: nadie puede mirar mil barcos, pero mil velas en el horizonte sí.

Miguel de Cervantes Homero Francisco de Quevedo

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06

Alegoría

Una metáfora que dura todo el texto

Una metáfora sostenida de punta a punta, donde cada pieza tiene su equivalente. No es una imagen suelta: es un sistema. En «Rebelión en la granja» los chanchos son los dirigentes, el establo es el país y cada animal ocupa un lugar en la historia real. Por eso la alegoría es la figura de los que no pueden decir las cosas de frente: la censura no puede prohibir una granja.

Ejemplo

A mitad del camino de la vida me encontré en una selva oscura, porque la recta vía era perdida.

Dante Alighieri · La Divina Comedia (c. 1320) · la selva es la crisis; el viaje, la vida entera

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Novela políticaFábulaPoesía religiosaTeatroCiencia ficción

Vive en la literatura escrita bajo censura y en la ciencia ficción, que casi siempre habla del presente disfrazándolo de futuro. También en la pintura y en el cine: toda película de zombis es una alegoría de algo.

Dónde se rompe

Cuando la correspondencia es demasiado prolija. Si cada personaje tiene una sola lectura posible y no hay nada que sobre, deja de ser literatura y pasa a ser un crucigrama con solución. Lo bueno de Kafka es que la alegoría no cierra del todo.

Quién la usó como nadie

George Orwell (1903-1950) escribió en Rebelión en la granja una alegoría tan ajustada que se puede leer entera de las dos maneras: como cuento de animales para chicos y como la historia de la Revolución Rusa. Que las dos lecturas funcionen sin que una arruine a la otra es exactamente el oficio.

George Orwell Dante Alighieri Franz Kafka

Figuras de intensidad

Las que no cambian de qué se habla sino cuánto. Exageran, contraponen, se contradicen o dicen lo contrario de lo que quieren decir. Son las figuras de la emoción y del humor: la mayoría de los chistes que te hacen reír están hechos con alguna de estas seis.

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07

Hipérbole

Exagerar hasta que se note

Agrandás o achicás algo mucho más allá de lo posible, y lo importante es que se note que estás exagerando. «Te esperé mil años», «me muero de hambre», «lloré un río». Nadie te toma literal, y esa es la gracia: la exageración no informa el tamaño, informa lo que sentís sobre el tamaño. Es la figura más usada del habla diaria y la más difícil de usar bien por escrito, porque gastada no le queda fuerza a ninguna.

Ejemplo

Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba…

Francisco de Quevedo · «A un hombre de gran nariz» (siglo XVII)

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HumorPublicidadÉpicaCanción popularRealismo mágico

Es la base del humor y del insulto criollo. En publicidad, prácticamente el idioma oficial. Y en el realismo mágico se toma tan en serio que deja de ser figura: la exageración pasa a ser lo que efectivamente ocurre.

Dónde se rompe

Si exagerás todo, no exageraste nada. La hipérbole necesita un alrededor tranquilo para destacarse: un texto entero gritando se lee como ruido parejo.

Quién la usó como nadie

Gabriel García Márquez (1927-2014) hizo llover en Macondo cuatro años, once meses y dos días, y lo contó con la misma cara con que se informa el clima. Ese es el truco: la hipérbole pega el doble cuando el que la dice no parece notar que exageró.

Gabriel García Márquez Francisco de Quevedo Miguel Hernández

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08

Antítesis

Dos ideas opuestas, juntas

Ponés dos ideas contrarias una al lado de la otra, en frases parecidas por fuera y opuestas por dentro. «Ayer llorabas, hoy te reís». Las dos siguen enteras y separadas: no se mezclan, se enfrentan. Sirve para mostrar que algo tiene dos caras al mismo tiempo, y por eso es la figura favorita del discurso político y del refrán.

Ejemplos

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura…

Charles Dickens · Historia de dos ciudades (1859), primer párrafo

Él nada gana en la paz y es el primero en la guerra

José Hernández · Martín Fierro, canto VIII (1872)

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Discurso políticoRefránPoesía barrocaNovelaPublicidad

El refranero está hecho de antítesis («del dicho al hecho hay mucho trecho») y los discursos también, porque la oposición se recuerda: el oído engancha el par y lo guarda.

No la confundas con

El oxímoron. En la antítesis los contrarios están en dos frases distintas y se miran de enfrente. En el oxímoron están pegados en la misma expresión, uno arriba del otro: «hielo abrasador».

Quién la usó como nadie

Rubén Darío (1867-1916) armó estrofas enteras de puros pares opuestos: «Cuando quiero llorar, no lloro, / y a veces lloro sin querer». El efecto no es de adorno sino de diagnóstico: la contradicción es el tema, no la decoración.

Charles Dickens Rubén Darío Francisco de Quevedo

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09

Oxímoron

Dos contrarios en la misma expresión

Pegás dos palabras que se contradicen y las obligás a convivir: «silencio ensordecedor», «música callada», «un instante eterno». Es un choque frontal metido en dos palabras. Lo que produce no es confusión sino un tercer sentido que ninguna de las dos tenía sola, y por eso funciona tan bien para nombrar sentimientos mezclados, que es casi lo único que hay.

Ejemplo

Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente…

Francisco de Quevedo · «Definiendo el amor» (siglo XVII)

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Poesía místicaPoesía amorosaBarrocoRock y trapTítulos de libros

Los místicos lo necesitaban porque hablaban de algo que no entra en el idioma. Los poetas del amor, por lo mismo. Y hoy es la máquina de hacer títulos: cualquier disco tiene uno.

Cómo lo reconocés

Son dos palabras pegadas, casi siempre sustantivo más adjetivo, que si las pensás por separado no pueden ir juntas. Si te obliga a frenar medio segundo, es oxímoron.

Quién la usó como nadie

Francisco de Quevedo (1580-1645) definió el amor con catorce versos que son casi todos oxímoron encadenados, sin decir nunca qué es el amor. La definición es el hueco que queda en el medio de las contradicciones.

Francisco de Quevedo San Juan de la Cruz Francesco Petrarca

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10

Paradoja

Suena imposible y sin embargo es cierto

Una idea que se contradice a sí misma pero que, si la pensás un rato, resulta verdadera. «Solo sé que no sé nada.» «Lo único constante es el cambio.» La diferencia con el oxímoron es de tamaño y de trabajo: el oxímoron es un choque de dos palabras, la paradoja es un razonamiento que se muerde la cola y te deja pensando. Nunca se resuelve del todo, y ahí está la gracia.

Ejemplos

Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero.

Santa Teresa de Jesús · «Vivo sin vivir en mí» (siglo XVI)

No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo

Almafuerte · «¡Piu avanti!»

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FilosofíaPoesía místicaAforismoCuento fantásticoHumor

Es la figura del aforismo y del pensamiento: sirve para meter una idea difícil en una frase que no se olvida. También la del cuento fantástico, donde la paradoja no se dice, se arma con la trama.

No la confundas con

Una contradicción a secas. «Llegué temprano y llegué tarde» no es paradoja, es un error. La paradoja tiene que abrirse: cuando la mirás de cerca, las dos partes se sostienen desde lugares distintos.

Quién la usó como nadie

Oscar Wilde (1854-1900) convirtió la paradoja en un modo de hablar: «Puedo resistirlo todo excepto la tentación». Sus obras están armadas para que los personajes puedan decir esas frases, y no al revés.

Oscar Wilde Santa Teresa de Jesús Jorge Luis Borges

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11

Ironía

Decir una cosa para significar la contraria

Decís lo contrario de lo que querés decir, y contás con que el otro se dé cuenta. «Qué día hermoso», dicho abajo de un diluvio. Toda la figura vive de eso último: si el que escucha no tiene cómo notar el desfasaje, no hay ironía, hay mentira. Por eso funciona mejor entre gente que comparte algo — un contexto, un chiste viejo, una época.

Ejemplo

Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.

Jane Austen · Orgullo y prejuicio (1813), primera línea

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SátiraNovelaTeatroColumna de opiniónStand-up

Es la figura de la sátira y de casi toda la novela moderna: un narrador que dice una cosa mientras el relato muestra otra. Cuando la ironía se vuelve amarga y ataca de frente, se llama sarcasmo.

Dónde se rompe

Por escrito no hay tono de voz. Si la ironía necesita que aclares que era irónico, ya se rompió: la pista tiene que estar adentro del texto, en una exageración, un detalle fuera de lugar o un dato que desmiente lo que se afirma.

Quién la usó como nadie

Jonathan Swift (1667-1745) escribió un ensayo entero proponiendo, con tono de funcionario serio, que los irlandeses pobres vendieran a sus hijos como alimento. Nunca aclara que está siendo irónico. Es el caso más extremo de la figura: la ironía sostenida hasta el final, sin red.

Jonathan Swift Jane Austen Miguel de Cervantes

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12

Eufemismo

Decirlo más suave para no decirlo

Reemplazás una palabra dura por una blanda: «se nos fue» por murió, «personal excedente» por despidos, «daños colaterales» por muertos. A veces es cortesía —hay cosas que no se dicen de frente en un velorio— y a veces es maquillaje: el que manda usa el eufemismo para que no se vea lo que hizo. Como recurso literario sirve muchísimo, porque un personaje que no puede nombrar algo lo está nombrando igual.

Ejemplo

El lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen veraces y el asesinato respetable.

George Orwell · «La política y el idioma inglés» (1946)

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Discurso políticoLenguaje burocráticoPublicidadNovelaHabla cotidiana

Vive en el lenguaje del poder —empresas, gobiernos, comunicados— y en la vida diaria alrededor de la muerte, el cuerpo, la plata y el trabajo, que son los cuatro temas de los que cuesta hablar.

El contrario

Se llama disfemismo: decir algo más brutal de lo necesario, a propósito. «Estiró la pata», «lo echaron a patadas». La misma máquina, girando para el otro lado.

Quién la usó como nadie

George Orwell (1903-1950) no lo usó: lo desarmó. Dedicó un ensayo entero a mostrar cómo el eufemismo administrativo sirve para que nadie se imagine lo que se está describiendo, y después escribió 1984 para llevar esa idea hasta el final.

George Orwell Francisco de Quevedo

Figuras de repetición

Las que trabajan con el oído. No cambian lo que decís: cambian cómo suena y, sobre todo, cuánto se te queda pegado. Son las más viejas de todas, porque nacieron cuando la poesía se recitaba de memoria y la repetición era el único disco rígido que había.

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13

Anáfora

Empezar siempre igual

Repetís la misma palabra o el mismo arranque al principio de varios versos o frases seguidas. «Aquí no hay nadie. Aquí no hubo nunca nadie. Aquí no va a haber nadie». La repetición hace dos cosas al mismo tiempo: marca un pulso, como un tambor, y va cargando la frase, porque cada vuelta llega con el peso de las anteriores.

Ejemplos

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

Pablo Neruda · «Poema 20» (1924) · el primer verso vuelve cuatro veces en el poema

Tú me dijiste: no lloró mi padre; Tú me dijiste: no lloró mi abuelo; No han llorado los hombres de mi raza, Eran de acero.

Alfonsina Storni · «Peso ancestral», Irremediablemente (1919)

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PoesíaDiscurso políticoCanciónRapOración religiosa

Es la figura del discurso: «I have a dream» repetido ocho veces es lo que hace que ese texto se recuerde entero. En el rap y en la canción cumple la misma función que en los rezos: engancha al que escucha y lo hace repetir.

Dónde se rompe

Con dos repeticiones no alcanza y con ocho ya cansa, salvo que cada vuelta traiga algo nuevo. La anáfora se sostiene si lo que viene después crece: si las tres frases dicen lo mismo, es tartamudeo.

Quién la usó como nadie

Walt Whitman (1819-1892) escribió poemas de páginas enteras donde cada verso empieza con la misma palabra. Sin métrica ni rima, esa repetición inicial es lo único que sostiene el ritmo: inventó una manera de que el verso libre siga sonando a verso.

Walt Whitman Pablo Neruda Martin Luther King

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14

Aliteración

Repetir el mismo sonido

Repetís un sonido —no una palabra— a lo largo de una frase, hasta que se escucha. «El susurro suave de la seda». Cuando el sonido repetido se parece a lo que se está contando, la figura hace el trabajo doble: las eses susurran, las erres retumban, las pes explotan. Es la más física de todas: se nota con la boca antes que con la cabeza.

Ejemplo

En el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba.

Garcilaso de la Vega · Égloga III (siglo XVI)

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PoesíaTrabalenguasPublicidadRapTitulares

Los trabalenguas son aliteración pura llevada al límite. En publicidad se usa para que un nombre se pegue, y en el rap está en la base de todo: la rima interna es aliteración organizada.

Ojo con esto

La aliteración es de sonidos, no de letras. En castellano «casa» y «queso» aliteran aunque se escriban distinto, y «gato» con «gente» no aliteran aunque las dos empiecen con g. Leelo en voz alta: es el único método que funciona.

Quién la usó como nadie

Garcilaso de la Vega (c. 1501-1536) armó ese par de versos con tantas eses que el verso suena a abejas antes de que entiendas que habla de abejas. Es el ejemplo que aparece en todos los manuales, y con razón: no hay manera más limpia de mostrar la figura.

Garcilaso de la Vega José Zorrilla Rubén Darío

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Onomatopeya

La palabra que imita el ruido

Una palabra que suena parecido a lo que nombra: crac, zumbido, murmullo, tic-tac, chapoteo. Algunas ya son palabras normales del diccionario y ni las notás; otras se inventan en el momento y por eso funcionan tan bien en la historieta, donde el ruido tiene que verse. Es la figura más antigua que existe: probablemente así empezó a hablar todo el mundo.

Ejemplo

¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.

Rubén Darío · «Marcha triunfal», Cantos de vida y esperanza (1905)

«Claros clarines» no es una palabra-ruido tipo «tic-tac», pero hace sonar la trompeta con las erres y las oclusivas. Así entra la onomatopeya en la poesía culta: disimulada.

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HistorietaLiteratura infantilPoesíaNarrativaPublicidad

La historieta la volvió un idioma visual entero. En narrativa se usa poco y con cuidado, porque un «¡pum!» en medio de un relato serio rompe el tono; en poesía, en cambio, suele venir disimulada adentro de la aliteración.

Un dato para tener a mano

Los ruidos cambian de idioma en idioma: el gallo hace «quiquiriquí» en castellano, «cock-a-doodle-doo» en inglés y «kikeriki» en alemán. Es el mismo gallo. Lo que cambia es qué sonidos tiene disponibles cada lengua.

Quién la usó como nadie

Edgar Allan Poe (1809-1849) escribió «Las campanas», un poema donde el sonido de las campanas está construido con las palabras mismas y va cambiando de carácter estrofa a estrofa: primero suenan a fiesta, al final a entierro. Un poema que es un instrumento.

Edgar Allan Poe Rubén Darío Oliverio Girondo

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16

Paralelismo

Dos frases con la misma forma

Dos o más frases construidas con la misma estructura gramatical, cambiando solo algunas palabras. «Vientos del pueblo me llevan, / vientos del pueblo me arrastran». El molde repetido hace que el oído compare automáticamente lo que cambió: el paralelismo es una lupa puesta sobre la diferencia.

Ejemplo

Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.

Miguel Hernández · «Vientos del pueblo me llevan» (1937)

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Lírica tradicionalSalmosCanciónDiscursoPoesía social

Es la columna vertebral de la poesía popular y de los textos hechos para cantarse o rezarse. También de los eslóganes: «menos ruido, más resultados» es paralelismo puro.

No lo confundas con

La anáfora, que repite solo el arranque. El paralelismo repite toda la construcción: sujeto, verbo y complemento en el mismo orden. Casi siempre aparecen juntas, y no pasa nada por decir que hay las dos.

Quién la usó como nadie

Miguel Hernández (1910-1942) escribió poesía para ser gritada en la guerra, y el paralelismo era la herramienta: una estructura que se repite se puede seguir a coro sin haberla escuchado antes. La forma estaba al servicio de que la gente pudiera repetirla.

Miguel Hernández Federico García Lorca Walt Whitman

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17

Polisíndeton y asíndeton

Poner todos los «y», o sacarlos todos

Dos figuras que son la misma palanca en dos posiciones. Polisíndeton: llenás la frase de conjunciones donde alcanzaría con una —«y vino y se sentó y no dijo nada y se fue»—, y todo se vuelve lento, acumulativo, sin salida. Asíndeton: sacás todas y dejás solo comas —«vino, se sentó, no dijo nada, se fue»— y la frase se acelera y corta. Misma información, dos velocidades distintas.

Ejemplo

Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo…

Lope de Vega · «Desmayarse, atreverse, estar furioso» (1634) · asíndeton: catorce versos casi sin un solo «y»

Y del otro lado, el polisíndeton de Juan Ramón Jiménez: «Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando».

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NarrativaPoesíaCrónicaRelato oralTextos bíblicos

El polisíndeton suena a relato antiguo y a cómo cuenta la gente cuando está apurada por contar. El asíndeton es la herramienta de la enumeración rápida y de los finales secos.

Para probarlo

Agarrá una frase tuya con tres acciones seguidas y escribila de las dos maneras: primero con un «y» entre cada una, después solo con comas. Leelas en voz alta. No cambió una sola palabra y cambió todo.

Quién la usó como nadie

Lope de Vega (1562-1635) definió el amor con veinticinco verbos apilados sin conjunciones, uno atrás del otro, hasta que el lector queda sin aire. La falta de nexos es el argumento: el amor no da tiempo a ordenar nada.

Lope de Vega Juan Ramón Jiménez Ernest Hemingway

Figuras de orden

Las que no tocan las palabras: tocan el lugar donde van. Cambiar el orden de una frase, sacarle una pieza o cortarla en el punto equivocado no parece gran cosa, y sin embargo es lo que separa una frase que se lee de una que se escucha. Son las más invisibles y las que más se notan cuando faltan.

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18

Hipérbaton

Alterar el orden normal

Cambiás el orden habitual de la frase. En vez de «el arpa se veía en el ángulo oscuro del salón», escribís «del salón en el ángulo oscuro… veíase el arpa». Se dice lo mismo y se dice distinto: el que lee tiene que esperar hasta el final para saber de qué se hablaba, y esa espera es el efecto. Sirve para acomodar la métrica, para poner una palabra donde pegue más fuerte, o para retrasar la revelación.

Ejemplos

Del salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa.

Gustavo Adolfo Bécquer · «Rima VII» (1871)

Aquí me pongo a cantar Al compás de la vigüela, Que el hombre que lo desvela Una pena estrordinaria

José Hernández · Martín Fierro, canto I (1872)

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Poesía clásicaBarrocoTeatro en versoTraducciones antiguasHumor

Está en toda la poesía en verso medido, porque mover una palabra es a veces la única forma de que entre la sílaba que falta. En prosa moderna se usa poco y siempre para llamar la atención.

Cómo lo reconocés

Probá reordenar la frase como la dirías vos. Si podés hacerlo sin cambiar ninguna palabra y queda una frase normal, había hipérbaton.

Quién la usó como nadie

Luis de Góngora (1561-1627) escribió versos donde el sujeto y el verbo pueden estar separados por tres renglones. Sus enemigos decían que había que traducirlo del castellano al castellano. Tenían razón, y ese trabajo de desarmar la frase es la experiencia de leerlo.

Gustavo Adolfo Bécquer Luis de Góngora Virgilio

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19

Elipsis

Sacar lo que se entiende igual

Sacás una palabra —casi siempre el verbo— y la frase se entiende lo mismo, más rápido y más fuerte. «Yo pedí café; ella, té». Ese hueco no es una falta: es un lugar donde el que lee pone algo suyo, y por eso el texto se le hace propio. Llevada a lo grande, la elipsis es una técnica narrativa: lo que no se cuenta pesa más que lo que se cuenta.

Ejemplos

Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Baltasar Gracián · Oráculo manual y arte de prudencia (1647) · faltan dos verbos y no hace falta ninguno

Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor.

Baldomero Fernández Moreno · «Setenta balcones y ninguna flor» (1917)

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CuentoMicrocuentoAforismoDiálogoGuion

Es la figura del cuento corto: todo lo que se puede sacar sin que se caiga la historia, se saca. También la del diálogo, porque nadie habla con frases completas.

Dónde se rompe

Cuando sacás algo que el lector no puede reponer. La elipsis funciona si el hueco tiene forma: si nadie puede adivinar qué iba ahí, no escribiste una elipsis, escribiste una frase incompleta.

Quién la usó como nadie

Ernest Hemingway (1899-1961) la convirtió en método y le puso nombre: la teoría del iceberg. Decía que se puede omitir casi cualquier cosa de un relato siempre que el que escribe la sepa, porque lo omitido se nota igual. La parte que se ve es la octava parte de lo que hay.

Ernest Hemingway Baltasar Gracián Raymond Carver

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Encabalgamiento

La frase no termina donde termina el verso

Cortás el verso en un lugar donde la frase todavía no cerró, y la obligás a seguir en el renglón de abajo. Es exclusivo de la poesía y es la herramienta principal del verso libre: como no hay métrica ni rima, lo único que decide dónde termina cada línea es esto. Cortar antes de la palabra clave la deja colgando un segundo, y ese segundo es todo.

Ejemplo

que del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado.

Fray Luis de León · «Vida retirada» (siglo XVI)

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Verso librePoesía clásicaPoesía contemporáneaCanción

En la poesía medida aparece para romper la monotonía del final de verso. En la poesía contemporánea es directamente el sistema: el corte de verso reemplazó a la rima como forma de marcar el ritmo.

Para probarlo

Agarrá un poema tuyo y movele todos los cortes de verso sin tocar una palabra. Leelo de nuevo. Si suena igual, es que los cortes no estaban haciendo nada.

Quién la usó como nadie

Fray Luis de León (1527-1591) fue de los primeros en castellano que cortó el verso en mitad de una frase para que el sentido tirara hacia adelante. Cuatro siglos después, todo poema sin rima que leas se apoya en esa misma decisión: dónde corto.

Fray Luis de León Garcilaso de la Vega E. E. Cummings

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Quiasmo / retruécano

Repetir al revés

Decís algo y después lo repetís con los elementos dados vuelta: A-B, B-A. «No comas para vivir, viví para comer». El cruce hace que la segunda parte parezca una consecuencia lógica de la primera aunque no lo sea, y por eso suena tan concluyente. Cuando el cruce cambia el sentido y produce ingenio, se lo llama retruécano.

Ejemplo

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Francisco de Quevedo · «Epístola satírica y censoria» (siglo XVII)

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AforismoDiscursoPublicidadPoesía barrocaRefrán

Es la figura de la frase memorable: la usan los oradores, los publicistas y los que escriben frases para que las citen. Su fuerza es rítmica antes que lógica, y conviene saberlo cuando alguien te la aplica.

Ojo con esto

Suena a verdad aunque no lo sea. «No preguntes qué puede hacer tu país por vos» funciona por el ritmo del cruce, no porque el argumento se sostenga. Es la figura favorita de la propaganda justamente por eso.

Quién la usó como nadie

Antonio Machado (1875-1939) escribió el quiasmo más repetido del castellano: «se hace camino al andar… al andar se hace camino». El cruce dice exactamente lo que el poema afirma —que no hay camino previo—, así que la figura y la idea son la misma cosa. Cuando eso pasa, el verso ya no se puede olvidar.

Antonio Machado Francisco de Quevedo Baltasar Gracián

Cómo usar esto

No hace falta aprender los nombres de memoria. Sirven para una sola cosa: poder señalar. Cuando un texto te pega y no sabés por qué, tener el nombre te deja volver, mirar de cerca y ver qué hizo el que lo escribió. Después el nombre se puede olvidar tranquilo.

La mayoría de estas figuras las usás todos los días sin saberlo. Aprenderlas no es incorporar algo nuevo: es darte cuenta de lo que ya hacías, y a partir de ahí poder decidirlo.

Y una advertencia de taller: un texto lleno de figuras no es mejor. Casi siempre es peor. Se eligen de a una, cuando hacen falta, y la mitad del trabajo de corregir consiste en sacar las que se colaron solas.

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