AntiNiebla · Taller
Si el número no te cierra
La sílaba gramatical es la de la palabra suelta, la del diccionario: ca-mi-no son tres, siempre. La sílaba métrica es la del verso entero, y ahí las palabras se tocan: la última vocal de una se pega con la primera de la siguiente y las dos pasan a contar como una sola.
Por eso un verso puede tener veinte sílabas de diccionario y once métricas. No estás contando mal: estás contando otra cosa.
El ejemplo de siempre. se hace camino al andar tiene, palabra por palabra, nueve sílabas: se · ha-ce · ca-mi-no · al · an-dar. Pero se y ha se dicen juntas —la hache no frena nada— y no y al también. Nueve menos dos uniones son siete, más una porque andar es aguda: ocho. Octosílabo, la medida del romance y de casi toda la copla castellana.
La cuenta, en una línea: sílabas de las palabras sueltas − sinalefas ± la ley del acento final.
Cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza en vocal, las dos se dicen de un saque y cuentan como una sola sílaba. la alondra son tres sílabas, no cuatro. Es lo normal en castellano y por eso el contador la aplica solo.
No la frena la hache muda. que halagó son tres sílabas. Tampoco la coma. Siguiendo a Quilis, la puntuación no impide la sinalefa: en la práctica se sigue diciendo de un saque. El contador la deja unida y la marca como discutible, que es lo honesto — no es falso, es opinable.
Sí la frena la hache con diptongo detrás: hie-, hue-, hui-. Esa hache suena como consonante —hierba se dice yerba— así que la hierba son tres sílabas y no dos.
Y no es obligatoria: el que escribe puede romperla. Eso se llama dialefa, y acá cada unión se puede abrir tocándola.
Es el ajuste que se hace según dónde cae el acento de la última palabra del verso:
El motivo está en el oído y no en la aritmética: después de una sílaba tónica final queda un silencio que dura lo que duraría una sílaba más. Por eso un verso agudo de diez suena igual de largo que uno llano de once, y la métrica los cuenta igual.
Dónde se rompe: el error más común es aplicar la ley en el medio del verso. Solo cuenta la última palabra — y en los versos compuestos, cada mitad tiene la suya.
Suenan a cuatro temas distintos y son uno solo mirado de los dos lados: dos vocales que se tocan, y la decisión de unirlas o separarlas.
Las cuatro son legales y las cuatro se usan para que el verso entre en la medida. En el contador son los cortes y las uniones que se pueden tocar.
Hasta ocho sílabas es arte menor; de nueve para arriba, arte mayor. No es una categoría de estilo: es cuánto aire pide cada verso.
| Sílabas | Nombre | Dónde vive |
|---|---|---|
| 5 | Pentasílabo | La seguidilla; el primer verso del haiku |
| 6 | Hexasílabo | Romancillo, villancico |
| 7 | Heptasílabo | La lira, la silva; las mitades del alejandrino |
| 8 | Octosílabo | El romance, la décima, la copla. El verso del castellano |
| 9 | Eneasílabo | Raro y modernista |
| 10 | Decasílabo | Himnos |
| 11 | Endecasílabo | El soneto, la octava real. El verso culto por excelencia |
| 12 | Dodecasílabo | Compuesto: 6+6 o 7+5 |
| 14 | Alejandrino | Compuesto: 7+7. El mester de clerecía y el modernismo |
De doce sílabas para arriba el verso se dice en dos tiradas con una pausa en el medio, la cesura. Cada mitad —cada hemistiquio— se mide aparte, con su propia ley del acento final, y entre las dos no hay sinalefa.
Un alejandrino son dos heptasílabos, no un verso de catorce corrido. Si lo medís de un tirón te va a dar trece o quince y vas a creer que está mal cuando está bien. El dodecasílabo se parte 6+6 o 7+5.
No. Todo pasa en tu navegador y se pierde al cerrar la pestaña: no hay servidor, no hay base de datos y no hay cuenta que crear. Y lo que salga es tuyo — no hay letra chica sobre eso.
Tampoco hace falta registrarse ni instalar nada, y anda en el celular.