← Volver al índicePablo Cristin · @peblix
Movimiento III

La intemperie

// el conurbano, el sistema, la plata, la intemperie social

37 poemas

El agua

El agua sigue cayendo del tanque un rato largo después de que hayamos apagado el bombeador. Mi mente es un tanque del conurbano. Desbordá.

Que encajes perfecto en un molde

Que encajes perfecto en un molde predeterminado es más causal que casual.

Nos transformamos

Nos transformamos en un algoritmo que no entiende por qué sufre.
Nadie sale limpio de un mundo que arde.
Tengo miedo de no sentir miedo. de acostumbrarme a mirar cadáveres con los ojos secos.
Mi sombra grita cuando apago la luz.
Nos desconectamos en pantallas frías, buscando consuelo en letras ajenas.
Un abrazo es un refugio momentáneo, un respiro sin dolor.
Proyectamos nuestros monstruos en el espejo del otro.
Hay una multitud que corre por las calles, sola.

Por mis grietas sale el humo

Por mis grietas sale el humo de lo que se quema adentro mío y a veces, no me deja dormir. Mi cabeza es una piñata llena de caramelos y te los quiero compartir.
Vení, hacé un nudito de nafta y tiremos la botella con el mensaje adentro, como náufragos de la sociedad, a ver si se contagia el fuego contra el mar azul que como tsunami, embiste a las cabras que no quieren vivir más adentro de un corral.
¿Qué sentirá el oficial, después de abollar ideologías, mirando su heladera, tan vacía como su corazón? ¿Qué sentirá su panza haciendo tanto ruido como las panzas de los que hace un rato le ordenaron reprimir? El hambre es un estruendo que se escucha de ambos bandos.
Me hicieron gritar tan fuerte, y el dolor fue tan intenso, que me comí la jaula entera, y ahora ella quiere escapar de mí.
Sostenía mis ideas en un cartel, pero me cortaron los brazos. Corrí la voz, pero me cortaron las piernas. Estático, empecé a gritarlas, pero me cortaron la lengua. Inmóvil y en silencio, mis ideas seguían creciendo, pero me cortaron la cabeza y mis ideas explotaron, cómo una piñata, que llenó al mundo de caramelos.
Una chispa para encender un fuego: Los empresarios incendian un bosque, para proteger su dinero. el pueblo en sus ideas, para proteger al bosque.
Si las hojas de los árboles fueran verdes como el dólar, los bosques estarían blindados. Si el aire
El cambio empieza con una chispa que conecta las neuronas indicadas motivando
La revolución es un fuego que sólo quema a los demonios.
Puse adentro de una botella todas mis ideas, las cerré con un moño de trapo y te pedí una chispa para arrojarlos y que se esparzan.

Hoy nos piden distancia social

Hoy nos piden distancia social, refiriéndose en realidad a la distancia física. Pero la distancia social, la teníamos desde siempre cuando mirábamos para otro lado ante injusticias o derechos incumplidos.

Te ofrecieron libertad

Te ofrecieron libertad y ahora tu jaula apenas tiene aire.
Te prometieron futuro y tenés que pagarlo antes de que llegue.
Ahora estás pagando en cuotas una vida que no es tuya.
Escribieron "sos libre" en un candado, y lo están cerrando sobre tu única vida.
Es imposible que flamee una bandera hecha de cadenas.

Instagram me tiró una alerta porque pensó

Instagram me tiró una alerta porque pensó, que por mi forma de usar la plataforma, podría llegar a ser un robot. No entendí, si eso fue un halago, o una forma de insultarme.

Nos quieren sin aliento

Nos quieren sin aliento para que no podamos gritar el nombre de quienes nos están vaciando.
Quieren que el aire sea un privilegio, un lujo de catálogo, mientras nos llenan el pecho de humo, de promesas incendiadas.
Respirar es el primer acto de rebeldía. Es decirle al sistema que mi cuerpo todavía no es parte de su inventario.
Se vuelve más difícil inflar el pecho cuando el mundo se te sienta encima.
Al final, respirar es un contrato que renovamos cada segundo, por puro miedo a descubrir hasta dónde aguantan los pulmones.
Somos inquilinos de una carne que no reconoce a su dueño, que busca aire en habitaciones que siempre estuvieron vacías.
Si el aire que nos rodea está viciado de mentiras, ¿qué estamos respirando?"

Hablando de cosas indistinguibles

Hablando de cosas indistinguibles, cuando camino las veredas del centro, no se si llueve o son los aires acondicionados. Los precavidos, por las dudas, salen siempre con paraguas. Los optimistas, llevamos una toalla.

Le llaman

Le llaman estabilidad a tapar gritos con bombas.
Le dicen progreso a llevarse lo que no sembraron.
La libertad cae del cielo con forma de misil.
Primero somos un problema, después, un recurso.
Se llevan a la fuerza el agua, el petróleo, la tierra, el futuro y dejan banderas rotas mientras nosotros discutimos en comentarios.
¿cuántos países hacen falta vaciar para que uno solo se crea civilizado?

Las únicas

Las únicas piedras congeladas que no hay que cuidar son las que tienen por cerebros.
Sus intereses son fríos, pero no conservan nada, sus pechos, heladeras rotas, llenos de escarcha de corazones que no sienten.
Qué sabrán ellos de paisajes, si se encierran tras ventanas, no ven el pulso sutil de un glaciar milenario, ni el susurro del agua, ni la voz del pueblo.
Qué sabrán de belleza los que cortan un paisaje para llenarlo de ladrillos.
¿Qué agua van a tomar, cuando se enteren de que la plata no quita la sed?

Un cuerpo cansado

Un cuerpo cansado igual puede trabajar, uno descansado también puede pensar. Por eso te prefieren agotado, produciendo.
Te llenan la cabeza de mentiras urgentes, de pendientes eternos, burocracia en loop, obligaciones disfrazadas de oportunidades.
Un cuerpo exhausto sólo produce. Una mente despierta, desarma.
Te quieren cansado para que no puedas pensar porqué te quieren cansado.
Las ojeras como tatuaje del esfuerzo. Y en la garganta las lágrimas de no saber si es suficiente.
Cuando descansás lo suficiente como para pensar, empezás a notar quién se beneficia de tu cansancio.

Tengo un nudo de cables

Tengo un nudo de cables donde antes estaba mi nombre.
Es el ruido seco de una baldosa floja en el medio del pecho, un pánico que no grita pero corroe todo lo que habita dentro.
Buscás un alivio en un diván, en un blíster, en el ácido del estómago tratando de anestesiar un derrumbe que es biológico, que es político, que es hambre.
Mi mente es un hospital con las luces apagadas donde hago fila para que alguien me devuelva el derecho a respirar sin permiso.
Somos el hueso que aguanta el peso de un país que nos pide calma mientras nos muerde la punta de los dedos.
Somos carne que se resiste a ser solo el trámite de una tristeza programada.
Desfinanciar la salud mental es dejar un montón de gritos sin gargantas.
Es imposible estar bien en un sistema que no cura porque fue hecho para masticar.
¿Cómo no vamos a sentir ansiedad si todo es cada vez más rápido y nosotros con la misma mente humana?

Acordate las redes sociales

Acordate: Las redes sociales crean un universo de cosas que te gustan, donde parece que todo el mundo piensa como vos, pero eso es sólo porque te oculta los otros pensamientos y personas con quienes no coincidís y no diste like. (O publicaciones / gente que eliminaste o bloqueaste) el algoritmo crea la zona de confort. Las redes sociales inventan paraísos personales y artificiales.
No hay nada más nutritivo para nuestra mente que discutir con alguien que piensa diferente. Lo realmente destructivo es pensar que nosotros siempre tenemos razón, y que estamos todo el tiempo del lado correcto.
Todo pensamiento tiene sus grises, y si no los tiene, si nos basamos siempre en el blanco o negro, es porque probablemente alguien más esté pensando por nosotros. El gris no es para los tibios, sino para quienes no aceptan las verdades absolutas y se animan a criticar hasta sus propias creencias.
Ser crítico es interesarse más por el pensamiento que nos molesta que por el que nos resulta más cómodo.
Parte de la inteligencia nace por criticarse el pensamiento propio y otra gran parte aparece cuando reconocés algo bueno en alguien que piensa exactamente lo opuesto.
Las redes sociales son un instrumento complaciente donde el contenido que todos subimos no es más que un estudio de mercado para saber qué publicidad te queda mejor.
Si todo lo que ves acá te gusta, si todo el contenido del feed coincide con lo que vos pensás, ¿no te resulta un poco raro?
Imaginate que te invito a mi casa después de poco tiempo de conocernos. Cuando llegás, en la alfombra de entrada hay una frase de tu canción favorita. Sonreís. Pasás por la puerta y las cortinas, que hacen juego con el mantel, tienen tu color preferido. Del horno saco la comida que más te gusta, preparada al detalle como la comés siempre y está deliciosa, mientras suena una canción que te hace acordar a tu adolescencia y te trae hermosos recuerdos. ¿Coincidencias? Toda charla que tenemos te resulta interesante, te hace reír, se relaciona con tu trabajo y tus pasatiempos y podés opinar abiertamente de todo porque te sentís en confianza. En un momento, te pregunto qué postre querés y obviamente tengo en la heladera el que mencionás en tu respuesta. Lo comemos juntos. Antes de que te vayas, te digo que quiero mostrarte algo y pasamos a una pequeña habitación, tipo oficina. Tomás asiento, yo voy del otro lado del escritorio. La puerta de cierra con fuerza y se traba. En ese momento, saco un catálogo de una franquicia de ollas y te leo uno a uno los modelos y detalles de todas las disponibles, y aunque no estás interesado en comprar nada, no tenés opción de irte o decir que no. Te muestro cada una y te hablo de sus beneficios, porque te escuché decirle a un vecino que las ollas de tu casa no te gustan. Te dejo ir después de una hora y media, y te digo que mañana vuelvas para hacer lo mismo. Se siente tu incomodidad. Pero lo peor de todo, es que aceptás esta segunda invitación.
Las redes sociales son un paraíso de plástico, creado a tu medida, acondicionado como el hábitat que otra gente arma para un animal en cautiverio.
Para estar un poco más cerca de la verdad, mirá lo que dicen los algoritmos de los demás.

La cuarentena no creó la jaula

La cuarentena no creó la jaula, sólamente la achicó un poco.

Si te parpadea la luz

Si te parpadea la luz cuando prendés el bombeador es porque estás pensando demasiado.

Poesía del conurbano

Poesía del conurbano a veces me desbordo como tanque del conurbano y no hay vecino que venga a gritarme por la medianera que apague el bombeador.
Me encantaría controlarme a mí mismo con la precisión que maniobro en bici contorneando las grietas profundas del asfalto, volviendo a casa al anochecer sin caer en los abismos.
Se cortó la luz en mi cabeza, y la empresa dice que el problema es acá. Van a tener que mandar a alguien para que venga y lo arregle. Ojalá sea algo del poste de afuera. Ojalá no me pida, que lo deje entrar.
Veo almas que gritan cargando la sube lejos de la estación, con los ojos opacos la mirada vacía en un andén, perdidos esperando a un tren que ya pasó, aunque la pantalla siempre diga que va a llegar en tres minutos.
Por acá es costumbre llevarnos en el bolsillo, casi sin querer, el encendedor de las personas que queremos.
De chico aprendí a jugar al buscaminas evitando las baldosas que como trampa, explotaban barro sobre mis medias.
Acá no tenemos cloacas por lo que no nos quedó otra que acostumbrarnos a hacernos cargo de nuestra propia mierda.
La desesperanza de ver al último bondi cruzar la esquina, sabiendo que casa está lejos y el optimismo de sentir que me espera entonces patear varias horas divertidas hasta que decida salir el sol.

Qué ironía

Qué ironía que la libertad sea meterte en una jaula cada vez más chica.
Si nos rompen las piernas para que vivamos arrodillados aprenderemos a caminar con las manos. Total, ya estamos acostumbrados a hacer equilibrio.
Me asfixio de pensar en cómo hacerle un agujero a la pared.
Dicen que somos libres porque nos dejan ver el sol a través de los barrotes.
Voy a comerme toda la angustia, a tragar el nudo que interrumpe mi garganta. Y voy a salir corriendo a dar vueltas manzana mirando a los ojos a todo el barrio hasta vomitar poesía.

Mi corazón de barro

Mi corazón de barro se deshace en cada llanto y se infiltra en las grietas de las calles del conurbano, se mezcla con la tierra abonada por la basura que tira la gente por la ventanilla de los autos, mí corazón, ahora de tierra, fertiliza con abrazos una semilla que nace para romper el asfalto y tomar sol en la superficie. ¿Qué la matará primero? ¿Las ruedas de los autos o la adaptación a la luz? O por ahí no se muera nunca y se convierta en el árbol alrededor del cual a los humanos no les quede otra que forzar una rotonda, con una placita en el medio.

El optimismo inconsciente

El optimismo inconsciente de apretar la tecla de la luz cada vez que entrás al baño sabiendo que la corriente se cortó hace horas.

Quieren que vivamos

Quieren que vivamos en una cárcel con fichero, que gastemos las suelas por un bienestar ajeno.
Le dicen flexibilidad a doblarnos las horas, a doblarnos la espalda.
Dame un banco de horas extra pero para vivirlas.
Nos prometen libertad con un contrato invisible. Emprendedores del hambre, socios del miedo.
Las manos tiemblan mientras te mirás las ojeras al espejo, lavándote la cara pensando en que estás a punto de perder el tren. ¿A cuántos apuros estás de reventar?
Piden más esfuerzo desde escritorios que nunca olieron a fábrica.
Seguimos pagando las cuentas de alguien que sabe apretar el cuello desde los bolsilos de los demás.
¿Alguna vez te miraron las manos antes de firmar tu contrato? ¿Alguna vez contaron tus dolores como cuentan ganancias?
Qué ironía, quieren que paguemos sueños ajenos con nuestro propio insomnio. No vamos a tercerizar nuestros deseos.
Ellos pretenden que sea un recurso, y yo me siento tan humano.

Hubo una victoria

Hubo una victoria pero nadie está festejando. En la calle la gente evita cruzar sus ojos.
Se sabe que viene un monstruo y arman barricadas, se refugian en el centro, pero lo que no saben es que el monstruo, ya está adentro.
Una mano me aprieta el cuello y en los nudillos tiene tatuada la palabra libertad.
En un canal de streaming hay alguien intentando, que no pienses.
En un canal de streaming dan tutoriales de cómo sonreír.
Desconfiá cuando coincidas con absolutamente todo lo que propone algo terminado en “-ismo”.
Le dicen “fuerzas del cielo” porque vienen de arriba directamente para aplastarte.

Te acordás qué lindo era

Te acordás qué lindo era calcular a cuántos kilómetros estabas de tu casa? Poesía o poblo?

Crece una planta

Crece una planta en medio de un ladrillo, y yo pienso que el futuro no nos necesita.
Crece un árbol rompiendo una avenida y un agente de tránsito le pega un papelito.
Hoy me dolieron los pulmones, porque se enteraron que el aire, ahora, es digital.
Me rompí los dedos escribiendo una pared que derrumbaste de un cabezazo, ahora mis poesías nacen de las ruinas de un encuentro tan caótico, como estruendoso.
Hoy pensaba en que pienso demasiado, y me quedé pensando.
Mi naturaleza no puede digerir tu personalidad de plástico.

Cómo vamos a respirar

¿Cómo vamos a respirar cuando nos metan de prepo la libertad por la boca en un trapo mojado y nos pidan que cantemos el himno a la alegría? ¿Cómo vamos a respirar cuando tengamos que absorber el aire que exhalen los pulmones de alguien más? ¿Cómo vamos a respirar cuando el agua supere al tubo que sobresale, conectado a nuestras bocas? Será momento, entonces, de apuñalarnos el cuello y crearnos branquias para abrirnos paso.

Derrotado

Derrotado, miré al cielo y pregunté ¿por qué ya no llorás sobre mí? Y entre nubes un trueno sereno retumbó: "porque vos mismo evaporaste mis lágrimas".
No lluevas donde te hayan talado las ganas.
Exigir lluvia después del desmonte también es alta red flag.
Nuestra relación con el planeta es (agro)tóxica.

Qué triste pensar

Qué triste pensar que pensar no es suficiente. Y pensar tanto no es bueno, dice el pity, como buscando esconderse un poquito de esa realidad que nos persigue
Como buscando que dejen de rumiar los pensamientos que rebotan y te muestran de lo que serías capaz si todo fuera más justo.
Pensar en la garganta que da un trago profundo antes de intentar subirse a un tren explotado, en un plato vacío, en suelas gastadas de patear una calle que devuelve las patadas.
Pensar en el pasado y aunque nunca estuvo todo arreglado pensás que cada vez es peor. Y es así. Pensar en los recuerdos felices de cuando entender era cosa de adultos.
Qué triste pensar que pensar no es suficiente, pero qué necesario seguir pensando para que no puedan pensar por vos.

Nos dijeron

Nos dijeron que el agua era de todos, pero la reparten en oficinas valladas.
Hay dolores que no nacen del cuerpo, sino de ver cómo venden lo que te mantiene vivo.
Algunos celebran las cadenas nuevas porque brillan, sin notar que pesan igual que las viejas.
Sus almas, todavía más turbias que el agua que contaminan.
No conocen la montaña, pero la abren igual como a un cadáver anónimo del que pueden llevarse todo. Después escapan, con la soberbia intacta, los bolsillos llenos y el agua muerta detrás. El daño queda acá. Ellos, se van.
Dicen que viene inversión, trabajo, futuro. Pero se atragantan con la sed de un río que no va a volver.
Vienen de lejos a romper lo que no conocen, a ensuciar el agua que nunca van a tomar. Bajan con maquinarias y suben con valijas llenas, dejando atrás un río enfermo que nadie piensa curar.
Si nos quitan el agua, somos nosotros los que vamos a empezar a arder.
¿Cuánto pesa el "progreso"? Las montañas sangran sólamente un rato antes que nosotros.
"Sin agua no hay futuro." lo gritamos como advertencia, pero pronto, será un epitafio.

Acá en el conurbano hay

Acá, en el conurbano hay que prender el bombeador y esperar y esperar a que le vecine nos avise que estamos desbordando. Así, siempre. Y no sólo, cuando nos quedamos sin agua

Las aulas son virtuales. Las clases

Las aulas son virtuales. Las clases no.

Hace frío en la distancia

Hace frío en la distancia, lejos, donde ninguna luz ha llegado nunca a acariciar siquiera las siluetas de quienes esperan congelados.
¿De qué color sueñan los que sólamente conocen la luz que se filtra desde la tapa de la alcantarilla?
¿Creerán en las estrellas los que viven bajo un techo agujereado y le dicen cielo?
No son truenos, son las chapas de todos los techos en derrumbe.
La mayoría de las estellas se murieron antes de ser nombradas.
Hace frío en la distancia de tus ojos con mis ojos.

No hay

No hay período de prueba para la tristeza. No hay banco de horas que devuelvan tiempos felices.
¿Se puede llamar caricia cuando quien te roza el cuello es la soga del sistema?
Vendieron el aire antes de que pudiéramos inflar los pulmones. Y ahora cada suspiro lleva el sello de una deuda que no elegimos.
Nos quedamos con el hambre de comer con el dinero que generó nuestro propio trabajo.
Te invitan a ser tu propio jefe, y terminás siendo tu propio esclavo.
Firmaron una ley en la espalda de todos. Y apretaron bien la lapicera.
No soy un costo que se pueda calcular.
Ahora somos más capital y menos humanos. ¿Cuánto sale salir a respirar?
Que no olviden que estamos acostumbrados a volver a levantarnos y que de lo roto sabemos sacar filo.
Lo más triste es que te van cobrando la bala que piensan usar cuando dejes de servirles.

Y de golpe no vas más al laburo

Y de golpe no vas más al laburo. Amanecés con el almuerzo, si querés almorzar y aunque no extrañás el despertador te confunde la idea de los días sean tuyos. Ya no hay filas, no hay viajes en tren. Cada segundo que pasa dice tu nombre. Te sacaron la rutina de la que siempre te quejaste. ¿Y ahora? No hay excusas. No hay más alarmas que posponer. Si no aprovechás este encierro para hacer eso que nunca pudiste por la "falta de tiempo", date cuenta, que ya estás muerto.

Será que

¿Será que nos acostumbraron a acostumbrarnos?

Y quieren vernos grises

Y quieren vernos grises, neutrales, entre lágrimas y dolor, y aunque duelan los puñales que dibujan cicatrices al final siempre amanece y el amanecer siempre tiene color.

Poema de un futuro evitable

Poema de un futuro evitable hace tiempo me duelen los ojos, el aire denso se siente al caminar achicando los pasos; mis pulmones se inflan de puro placebo suspirando prácticamente lo mismo que respiran. A lo lejos, silbidos cortan el aire un cráter, gritos; minutos después vuelve a abrir el mercado. llegan los clientes, compran lo que pueden. Dejan lo que tienen. Dejan lo que van a tener. En los platos, agua con ingredientes. Los mismos de ayer, los mismos de mañana. Bah... "agua". ¿Y los tenedores? ¿Y los sapos? ¿Es normal esta nieve? ¿Por qué todo tiene ese color? Internet satelital a lo largo del mundo. 29g. Antenas. Rayos. Piel. Satélites. Ondas. Piel. En las noticias, todo está en calma. ¿Te acordás cuando el cielo era azul?

El timbre paso tan de moda

El timbre paso tan de moda como las visitas inesperadas.
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