AntiNiebla · @peblix
pablocristin.com.ar VolverFunciona mejor con prosa densa que con poesía — el verso ya viene podado y no deja nada para cortar. Cuanto más plano suena el original, más raro suena lo que aparece.
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La Poda es un juego de poesía por sustracción: el texto entra entero y vos vas apagando las palabras que sobran, hasta que queda a la vista un poema que estaba adentro sin que nadie lo hubiera puesto ahí.
Es una versión digital de lo que en inglés se llama blackout poetry o erasure poetry —poesía de tachado, poema encontrado— la práctica de agarrar una página de diario, una novela o un manual de instrucciones y borrar casi todo. Lo que queda, ordenado por el azar de dónde estaban las palabras, suele decir algo que el texto original no decía.
La técnica es vieja. En 1966 el artista inglés Tom Phillips compró una novela victoriana olvidada en una librería de usados y se propuso intervenir cada una de sus páginas: el resultado, A Humument, lo trabajó durante casi cincuenta años. Antes que él, los dadaístas ya recortaban diarios y sacaban las palabras de una bolsa. Después, Austin Kleon la volvió popular con sus Newspaper Blackout Poems.
Lo que todas comparten es la misma idea incómoda: que escribir también es elegir qué sacar. Un poema no es lo que agregás, es lo que decidís que sobra.
Los tres textos que vienen cargados son prosa densa y con muchos sustantivos concretos, y no es casualidad. Un poema ya está podado: alguien le sacó todo lo que sobraba antes de publicarlo, así que no te deja nada para borrar. La prosa administrativa, la descripción larga, el párrafo aburrido de una novela: ahí hay grasa, y la grasa es la materia prima del juego.
Si pegás un texto propio, lo mismo. Traé un correo de trabajo, los términos y condiciones de algo, la descripción de un producto. Cuanto más muerto suena el original, más raro suena lo que aparece.
No. El juego no te pide inventar nada: las palabras ya están puestas y vos solo elegís cuáles quedan. Es al revés de la página en blanco, que es lo que frena a la mayoría.
No. Todo el juego corre en tu navegador. El texto que pegás no se manda a ningún servidor ni queda guardado en ninguna parte: si cerrás la pestaña, desaparece.
Tuyo. Yo puse el texto de partida y el mecanismo; las decisiones son todas tuyas, y son las decisiones las que hacen el poema. Podés publicarlo, venderlo o tatuártelo sin pedirme permiso.
Sí, es uno de los ejercicios más agradecidos para empezar un taller, justamente porque nadie se queda mirando la hoja vacía. Funciona bien pidiendo que todos poden el mismo texto y después comparando: nunca salen dos poemas parecidos.
Tiene, y se apaga. Abajo a la izquierda hay dos botones: uno apaga los efectos y el otro prende la música de fondo, que arranca apagada a propósito. Lo que elijas queda guardado en tu navegador y vale para todos los juegos de AntiNiebla, así que lo apagás una vez y listo.
La Poda es parte de AntiNiebla, una serie de juegos de poesía gratis, sin registro y sin publicidad, de Pablo Cristín.
Elegí el color
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